El nuevo paradigma del reconocimiento facial y sus desafíos en la industria

En el nuevo y pensando en un escenario post Covid-19, la tendencia apuntará a que las empresas optarán por instaurar una modalidad de trabajo mixta, que incluirá rediseños de los espacios físicos y también en la manera de trabajar.



En ese contexto, en todo el mundo ya se están desarrollando aplicaciones y proyectos que permitan autorizar datos a través de biometría, sobre todo para autenticación de datos para firmas de documentos y trámites legales, controles de acceso, entre otros.


Rokket Labs ofrece como producto la tecnología de reconocimiento facial integrable a otros sistemas, desarrollada internamente por la empresa, con una velocidad de reconocimiento menor a 2 segs. y con una confiabilidad de hasta un 99,63% de precisión en el reconocimiento. Complementariamente a este servicio, se puede añadir reconocimiento de documentos de identidad y enrolamiento de personas.

Hoy en Chile se necesita de la gestión de bases de datos y el desarrollo de una plataforma digital, para la modernización de los sectores público y privado.


“Se trata de “democratizar” las tecnologías de vanguardia para todos”, disponibilizar su uso a costos accesibles tanto para pequeñas, medianas y grandes empresas”, plantea Bastian Ermann, Gerente Comercial de la empresa tecnológica RokketLabs.

Ermann explica que este tipo de tecnología no está pensada sólo para grandes empresas, sino también para los usuarios, quienes por un tema sanitario o de seguridad, con este tipo de innovación se desprenderían de la responsabilidad de portar accesorios de autenticación, como: tarjetas, chips o memorizar contraseñas. Además, todas las posibilidades de fraude en los controles de acceso, se reducirían gracias a la biometría.

Sus inicios


El primer antecedente de un registro “biométrico” lo tenemos en 1888, cuando Alphonse Bertillon, un oficial de policía francés, tuvo una sencilla pero ingeniosa idea: identificar criminales en base a sus características físicas, creando una ficha con un total de 11 mediciones, una descripción y retratos fotográficos. 100 años después, Joseph Atick, un experto en la materia, daba a conocer los primeros indicios de un computador analizando rostros de la misma forma en que lo hacía un cerebro humano, describiendo los principios que hoy, más de 25 años después, se siguen utilizando en algo tan cotidiano como un smartphone.


En la actualidad, el mercado de esta tecnología sigue creciendo, con un estimado de 4,5 mil millones de dólares en 2018, esperando alcanzar los 9 mil millones de dólares para 2024, con EE.UU. y China como sus mayores exponentes. Su principal desafío es mantener altos estándares de seguridad informática para proteger los datos.


Más información en: www.rokketlabs.com


*CP