Documental “Me gustaría que vivieras mi juventud de nuevo” debuta en SANFIC con función digital

El largometraje participa en la Competencia Cine Chileno. Dirigido por Nicolás Guzmán, es producido por Francisca Soto, Roberto Doveris y Alicia Scherson.



El director Nicolás Guzmán debutó en el documental con “Si escuchas atentamente” (2015), centrado en niños que confiesan sus miedos y sueños en torno al futuro, y dirigió la ficción “Víctima Potencial”, estrenada en Tallinn Black Nights PÖFF el año 2018. Ahora regresa con “Me gustaría que vivieras mi juventud de nuevo”, largometraje que forma parte de la Competencia de Cine Chileno de SANFIC, festival que se llevará a cabo entre el 14 y el 21 de agosto.


Producido por Francisca Soto además de los reconocidos cineastas Roberto Doveris y Alicia Scherson, el filme tendrá una función digital para todo Chile y proyecciones presenciales en Santiago.


GUZMÁN: “Comprender a alguien es un ejercicio mucho más complejo y desafiante que simplemente juzgarlo o sentirlo ajeno”


‘Me gustaría que vivieras mi juventud de nuevo’ es un retrato íntimo en handycam de una funcionaria y de une estudiante de la Universidad de Chile, donde Guzmán trabajó como Jefe de Carrera.


Victoria decide enfrentar una juventud que había preferido olvidar, pues el amor de un hombre a veces se vuelve una prisión. Poner su vida en relato puede ser una tarea dura, pero al mismo tiempo necesaria para entender quién es. Por otro lado, Nerea está tomando una serie de decisiones que no sabe a dónde le llevarán, ganándose la vida saliendo de forma ocasional con hombres. El mundo ha cambiado, y sus expectativas de vida son muy distintas a las que alguna vez pudo haber tenido Victoria en su juventud.


“La idea de la película nació cuando Victoria y yo trabajábamos juntos en la Escuela de Cine y Televisión de la Universidad de Chile”, destaca el director. “Durante las horas de colación y los tiempos muertos nos fuimos conociendo mejor hasta volvernos amigos. Su vida no había sido fácil, pero me sorprendía como el motor que la sacaba adelante era el amor que sentía por sus personas cercanas. Creo que hay una nobleza admirable en eso y le propuse hacer una película sobre ella, como una forma también de escapar al tedio de nuestros puestos de trabajo”.



El origen de esta película tiene algo de redención, “fue mi forma de rebelarme contra el cine tradicional, porque en un guion de ficción ella y yo seríamos personajes terciarios, sin nombre, figurantes cuyo nombre sería la función que desempeñan”, agrega Guzmán. “El plan consistió en hacer una película que desarticulara la idea de que el mundo está ordenado por personajes protagónicos y personajes secundarios. Si bien el cine ha consagrado esta estructura, creo que también desde el cine se puede romper con la lógica de que hay gente interesante y otra que simplemente no lo es. Lo común y corriente entonces no serían los personajes de este documental, sino que la facilidad con que podemos pasarlos por alto. La vida cotidiana tiene su propia épica, a veces ésta parece sencilla, pero es justamente en ella donde podemos reconocernos”.


Es un largometraje documental que explora el lenguaje experimental por medio de una serie de juegos formales. “El más evidente es que intercambiamos a los personajes de locaciones, es decir las llevamos a los espacios íntimos que le otre habita. A medida que la estructura avanza, este cruce espacial da paso a uno biográfico, Victoria habla en primera persona como si fuera Nerea y Nerea habla en primera persona como si fuera Victoria. Esto lo hacemos mediante un intercambio de cartas. El largometraje contiene fuertes componentes de retrato íntimo, ocupando incluso material de archivo registrado por Nerea y tiene como consecuencia que exista un elemento pop en las imágenes del documental”, destaca el cineasta.


Guzmán confiesa que es un admirador de Nerea y Victoria. “Me impresiona la valentía con que enfrentan las cosas que les ha tocado vivir. Creo que mirar nuestro pasado y ponerlo en relato es un ejercicio que puede ser muy doloroso y que no todo el mundo es capaz de hacer. Elles no solo logran esto, sino que también abren un espacio dentro de su corazón para acoger a la otra persona”.


“Es un documental que trabaja a un nivel profundo el concepto de la empatía”, remarca el director. “Trata sobre la juventud de dos personas muy distintas, pero que en vez de querer remarcar las diferencias entre ambas, apunta a encontrar sus similitudes. No tiene como propósito contrastar dos generaciones. Le pedimos a cada une que escribiera una carta bajo la premisa ‘Si no me atrevo a decirlo, que alguien lo diga por mí’. Luego intercambiaron estas cartas para que pudieran interpretarlas en primera persona, como una forma de habitar la intimidad del otre. Nos impresionó mucho el resultado de esta dinámica, la manera en que lograron ponerse en el lugar del otre y comprender de manera sincera cómo se sienten respecto a la vida. Comprender a alguien es un ejercicio mucho más complejo y desafiante que simplemente juzgarlo o sentirlo ajeno”.


Guzmán agrega: “Este documental fue realizado con el apoyo de la Universidad de Chile y la Facultad de Comunicación e Imagen. Y es un caso muy particular, pues retrata de manera íntima a miembros de su propia comunidad. Creo que esto es un gesto importante y no muy frecuente. Que una institución sea capaz de mirarse a sí misma y ponga en relevancia las historias de vida de quienes la componen”.


Sinopsis


Habitar la intimidad ajena permite mirarse a uno mismo con distancia. Victoria es secretaria de la escuela de cine en la que José estudia. Si bien apenas se conocen, intercambian sus historias de vida para encarnar la juventud del otre. La premisa de este ejercicio de empatía fue “si yo no me atrevo a decirlo, que alguien lo diga por mí”.


Funciones


Funciones Presenciales

Viernes 19 de Agosto, 20.30 hrs. - Portal Ñuñoa/ Sala 3

Sábado 20 de Agosto, 17.00 hrs. - CEINA


Función Digital:

Desde el viernes 19 a las 21.50 hrs. (100 tickets disponibles)